Llagut o
llaüt, palabras catalanas, es una pequeña
embarcación de pesca o cabotaje apareada con vela
latina, típica de la costa catalana, Baleares y
golfo de León, pero también una embarcación
utilizada en el río Ebro para el transporte de
carga, movida con remos, pértiga, tracción animal,
humana o velas.
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| En el mar |
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Los llaüts de mar han disminuido
considerablemente. A medida que los motores se han
impuesto como medio de propulsión, que la pequeña
pesca se ha visto condenada a una presencia
testimonial y, sobre todo, que el turismo se ha
consolidado como fuente de riqueza, las playas se han
vaciado de la presencia de estas embarcaciones para
liberar arena para los bañistas.
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La política
de puertos deportivos tampoco ha ayudado a conservar
las pocas barcas que quedaban. En efecto, cuando el
pescador de la generación anterior dejó el oficio, el hijo, que normalemente tenía otra
formación profesional, recibió la barca,
tuvo la obligación de atracarla en los puertos
deportivos cuyos gastos, añadidos a los inherentes
al mantenimiento de los barcos de madera, se hacían
insostenibles, teniendo que
abandonarlas o destruirlas, perdiéndose así la
memoria de las técnicas y del patrimonio marítimo.
En la actualidad, se empieza un movimiento de
recuperación de estas embarcaciones, gracias a la
dedicación de unos pocos aficionados y de mayor
apoyo de los medios de comunicación que intentan
cubrir los eventos deportivos que reúnen a estos barcos. En particular, la joven
revista Mardemars, revista mensual sobre
el patrimoni maritim que con su título deja
claras sus intenciones. Como siempre, las regatas
parecen ser el motor de la recuperación, siguiendo
así los pasos de las experiencias europeas, como el
caso francés, pero es un mal menor si se piensa en
el resultado a largo plazo. La primera regata de
"barcas tradicionales", que tuvo lugar en la
rada de Brest el verano de 1980, reunió escasamente
60 unidades; los organizadores, la "Old gaffer
-Vieux Gréements de France", se quejaban en su
momento del poco apoyo que recibían de las
instituciones y sabemos la importancia que ocupa en
la actualidad tal concentración; estamos muy lejos
ya de las 60 unidades citadas y veremos este año el
alcance de movilización de una flota rescatada del
olvido.
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| En
el Ebro |
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El llagut o llaüt del Ebro, de características muy
diferentes del llaüt marino, carga hasta 31
toneladas. Sirve principalmente para el transporte de
carbón desde las minas hasta la estación de
ferrocarril (Faió) pero también de productos
agrícolas, material de construcción y diversos,
entre los puertos de Amposta y los de río arriba. Su
longitud no llega nunca a 20 metros (problemas de
calado en un río de cauce irregular), siendo su
anchura de unos dos metros; son barcas abiertas,
excepto la sama y la cambra, que
son departamentos a proa y popa respectivamente.
En el banco central puede colocarse un largo mástil
que se utiliza para la sirga y para la
colocación de las velas; las bordas están
dispuestas para dos o tres pares de remos.
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El tráfico
de mercancías por el río Ebro fue disminuyendo de
manera considerable a principios del siglo XX. Se
contabilizaban 1610 barcas en 1906 a su paso por
Cherta, reduciéndose su número a 1072 en el año
1920 y quedando en 212 en 1935. La competencia del
ferrocarril y el desarrollo del transporte por
carretera acabaron con el transporte
fluvial de un carbón de mala calidad que, si bien
fue utilizado sobre todo durante los años de guerra
y post guerra de la primera contienda mundial, ya no
representaba interés económico una vez reiniciadas
las explotaciones de minas europeas de mejor calidad.
La construcción de las presas de Mequinensa y
Ribarroja contribuyó a la liquidación definitiva de
los llaguts.
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| Maniobras |
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A la bajada
suelen utilizar los remos para acelerar la marcha (y
conservar movimiento proprio respecto al agua para
poder maniobrar). Al remontar, se utilizan todos los
medios posibles; hemos visto repetidas veces estas
embarcaciones avanzando lentamente con ayuda de
pértigas, remos, vela, sirga humana o animal,
aisladamente o combinando estos sistemas.
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Para la
utilización de vela se requiere mucha pericia y
tramos adecuados del río; las sinuosidades aparentes
del cauce no son las únicas que existen, pues
abundan también en el fondo, aún en las partes más
rectas del río, lo que obliga a los navegantes a
trasladarse continuamente de un lado a otro del río
para evitar los bajos que se encuentran repartidos
muy irregularmente. Lo que supone para los patrones tener un vasto conocimiento del
cauce y régimen del río. Cuando el viento es
favorable, montan dos velas o penons,
llamadas trau y gabia. La falta de
pericia en la maniobra de las velas ha ocasionado
más de un accidente desgraciado.
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El sistema
más usado para remontar es el de la sirga. El
patrón, situado a popa, sostiene la cuerda llamada ségola
o sirga (ver el libro de Jésus Moncada Camí
de Sirga), que pasando por el extremo superior
del mástil termina en el sirgador. Es necesaria
mucha altura de mástil para salvar los cañaverales,
árboles y otros obstáculos interpuestos entre el
camino de sirga y la embarcación; es necesaria, además, una gran longitud de
cuerda para pasar por los numerosos sitios en que el
fondo del río obliga a pasar por puntos muy
distantes de la orilla en la que está trazado el
camino de sirga.
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Cuando la
sirga se efectúa por hombres, cada uno de ellos
recibe un nombre especial; el delantero daliner,
se ayuda de un bastón llamado dalí, y se
protege los hombros con hombreras de madera; en el
caso de dos sirgadores, el segundo se llama resassaguer
o zaguero; cuando son más, el segundo
se llama nus d'ase, no registrándose nunca
más de cuatro sirgadores. Cuando se utiliza
caballería, ésta necesita de uno a dos hombres a su
cuidado.
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Es trabajo durísimo por las condiciones en que se
efectúa. El camino pocas veces está en buenas
condiciones de viabilidad; las cañas y árboles
originan entorpecimientos para la sirga; la corriente del río
destruye los caminos con frecuencia, necesitándose
establecer otros nuevos. En las regiones rocosas hay
que dar rodeos, suprimir la tracción para reanudarla
más lejos, teniendo que salvar el trayecto remando,
o ayudando con pértigas o por medio de cuerdas
fijadas en la roca cuando éstas buzan verticalmente.
En trayectos largos, el camino de sirga varía de
ribera, coincidiendo a veces con los pasos de barcas,
que se utilizan para efectuar el cambio.
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| Declive |
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Con la
desaparición de los llaguts se fue también todo un
sector económico; los llaguters o llaüters ya no hacían falta y tampoco
los carpinteros de ribera, calafates. El exilio hacia
la costa de estos últimos fue un paso hacia la
reconversión, pues tampoco el oficio
tenía mucho porvenir. La cultura
"marinera" de la ribera del Ebro fue
desapareciendo con sus útimos actores. No se puede
añorar la dureza de este oficio, pero sí todas sus
historias.
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Los llaguts o llaüts del río Ebro tienen un futuro
mucho más negro que los de mar. La casi totalidad de
sus efectivos ha muerto al mismo tiempo que sus
motivaciones económicas. El río Ebro, como vía de
comunicación, ha muerto también definitivamente con
la construcción de las presas de Mequinensa y
Ribarroja qui si bien han regularizado el cauce del
río también han tenido mucho impacto en el drenaje
de su delta, cambiando la ecología y la economía de
toda su ribera. Éxodo masivo de las
poblaciones desalojadas por la inundacion de sus
pueblos y cambio radical de sus medios de
subsistencia anterior y posterior a la construcción
de dichos embalses. Destrucción de los accesos a la
parte alta del río para muchas especies -anguilas,
salmones, esturiones- por falta de infraestructuras
alternativas de circulación. En 1964, las
consideraciones de orden ecológico no era
precisamente lo que dominaba en un país sometido a
una dictatura. Hoy en día, los llaguts que
quedan se utilizan como "pasos de barca"
por ejemplo en Miravet, es decir, de transbordadores
de lado a lado del río, guiados y tractados por
cables aéreos tal como se practicaba en muchos
pueblos hace algunos años. En resumen, como la
circulación en el Ebro se ve dificultada por falta
de compuertas de acceso a los embalses de Ribarroja y
Mequinensa y por la falta de corriente suficiente
para dragar la parte baja del río, el llagut tiene
pocas posibilidades de reaparecer tal como ha
existido. Toda la cultura y vocabulario que le era
propio desaparece con los últimos llaguters.
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